A los nueve años, el libro ideal es el que habla de lo que le apasiona ahora, ya sean chistes, deporte o animales.
Una historia que le atrape puede mantener vivas las ganas de leer. El resto de la lista combina juegos y regalos para aficiones, pensados para un niño de nueve años.
El laberinto de BRIO lleva la bola curva a curva para un niño que presume del pulso más firme de casa.
Si se le escapa a mitad de camino, repasa qué giro fue demasiado brusco y lo suaviza después. Cuando su hermano mayor dice que es fácil, se lo pone delante y espera a ver hasta dónde llega.
Ravensburger GraviTrax Skytrax circuito de canicas
Ciencia y descubrimientosA partir de 8 años
Un niño que levanta torres con cualquier cosa puede trazar aquí su propio recorrido y rehacerlo cuando quiera.
Coloca una pieza más alta, suelta la bola y comprueba si llega hasta el final sin salirse. Antes de cenar, cambia una curva de sitio y apunta qué versión resulta más rápida.
Un chaval que sueña con inventar sus aparatos puede empezar con este Science4you a conectar piezas y ver su idea en marcha.
En el suelo del salón, dibuja antes en un papel lo que imagina y luego intenta reproducirlo pieza a pieza. Cuando lo consigue, le pone nombre y lo anota en un cuaderno propio.
Science4you Robotics Betabot robot de construcción
Sobre la alfombra de su cuarto, un niño que quiere saber cómo funcionan las máquinas encaja su propio Betabot sin prisas.
Ten en cuenta que va con pilas AA y la tienda no aclara si vienen incluidas, así que tenlas a mano. Si algo no encaja a la primera, lo desmonta y repasa el paso hasta dar con el fallo.
Si quieres regalar a un niño que destripa aparatos viejos, Mio de Clementoni le deja montar con sus manos un robot propio.
En la mesa de la terraza encaja cada parte con paciencia y revisa que nada quede suelto. Cuando lo termina, lo pone en marcha y sigue jugando con él mucho después del último ajuste.
Este proyecto de hormigas convierte la mesa de un chico curioso por los insectos en un rincón donde pasa algo nuevo cada día.
Se encarga de vigilar la colonia, buscar el túnel más reciente y apuntar en un cuaderno lo que cambia. Antes de desayunar, compara su dibujo del día anterior con las galerías de ahora.
Ravensburger puzle portalápices de Pokémon para armar
A partir de 6 años
54 piezas (Ravensburger)
Este puzle de Ravensburger pone a los Pokémon a vigilar los lápices de un niño que colecciona sus cartas.
Lo arma poco a poco y, al terminar, elige qué rotuladores se quedan a la vista. Mientras ordena su colección sobre la mesa, saca de ahí un lápiz para apuntar cuáles le faltan.
Pokémon se cuela en la habitación de un niño que dibuja a sus criaturas favoritas en cada cuaderno.
Reparte las 72 piezas y va cerrando la forma a su ritmo, sin prisa. Al terminar, lo coloca junto a la lámpara de su mesilla para verlo nada más despertarse.
Los dinosaurios dejan de ser solo tema de conversación para un niño que guarda en la memoria cada dato de los documentales.
Con Dinox se mide frente a otros y, cuando falla, apunta la respuesta para no olvidarla. Si viene su mejor amigo a dormir, despliega la caja en el suelo del cuarto y le deja empezar.
Toy Battle convierte la mesa en un campo de batalla para un niño que piensa su siguiente jugada mientras su rival mueve.
Elige por dónde avanzar, adivina qué hará el contrario y cambia de idea si le cierran el camino. Cuando su abuelo se queda a comer, le explica las reglas y lo reta a una partida.
Un chico que se pica en cuanto alguien le gana por los pelos tiene aquí su excusa para retar a toda la pandilla.
Sobre la toalla, junto a la piscina, reparte el mazo entre sus amigos y vigila cada movimiento. Al acabar, apunta quién gana más veces y ofrece la revancha a quien se queda atrás.
Esta caja de Educa Borras le da a un niño con desparpajo un número de ilusionismo para preparar sin que nadie mire.
Frente al espejo de su cuarto, repite cada gesto despacio hasta que la trampa no se note. Después ordena los trucos que ya domina y elige con cuál abrir el espectáculo para su familia.
Tras la barbacoa en el jardín, un niño bromista tiene con Falomir una excusa para poner a preguntar a tíos y primos.
En su turno, encadena preguntas más afinadas y suelta su apuesta sin que nadie le ayude. Cuando un tío se queda atascado, le regala una pista y se ríe al ver su cara de despiste.
En la sala de espera del dentista, un niño aficionado a los acertijos gira su Sudoku Party sin levantar la vista.
Hace un giro, mira cómo cambia el conjunto y lo deshace si no le cuadra. Cuando lo resuelve, lo revuelve de nuevo y apunta cuánto tarda en cada intento.
Los diseños sin folleto son terreno de un niño inventivo, y estos bloquecitos se enganchan entre sí para darles forma.
Los une según la idea que tiene en la cabeza y, si no le convence, la deshace. Con un amigo de visita, cada uno monta su invento y luego se los cambian para rehacerlos.
Las aventuras con dinosaurios de Schleich piden un volcán propio en el cuarto de un niño que se inventa misiones sin parar.
Mezcla las figuras que ya guarda en casa y decide cuál monta guardia arriba y cuál se esconde ladera abajo. Cuando termina la misión, deja a su fiera favorita vigilando la cima hasta la siguiente partida.
Al acabar de ver Lightyear, un niño que colecciona figuras de Pixar puede recrear en su cuarto sus propias escenas con Zurg.
Lo coloca frente a sus otros muñecos, decide quién gana cada combate y cambia el final a su gusto. Cuando termina la batalla, lo deja vigilando la habitación desde lo alto del armario.
Este estuche acompaña a un niño que ya dibuja en serio y quiere dar color a sus bocetos fuera de casa.
Empieza su propio cuaderno de dibujo y mezcla tonos hasta dar con el que busca. En un viaje en tren, lo abre sobre la bandeja del asiento y pinta el paisaje de la ventanilla.
Ravensburger CreArt Gatitos Amigos cuadro para pintar por números
Arte y manualidades
Pintar gatos sin atascarse ante el papel vacío está al alcance de un chaval que se bloquea al empezar sus dibujos.
Con CreArt Gatitos Amigos sigue las pistas numeradas y elige por dónde arrancar sin prisa. Cuando acaba, firma en una esquina con su nombre, como hacen los pintores.
Las historietas hechas con fotos reales arrancan en manos de un chico que inventa aventuras para sus figuras de acción.
Con la Kidizoom Print Cam retrata cada escena, la saca impresa y le dibuja bocadillos como en un cómic. Si viene un amigo a casa, posan junto a las figuras y montan el siguiente capítulo.
Pon una vez el recordatorio de su cumpleaños. Cada año, 3 semanas antes, un enlace a ideas para su nueva edad.
· Revisamos cada selección a diario y sustituimos lo que deja de estar disponible.Revisado a diario
Seleccionadas por nuestro equipo a partir de los datos de las tiendas y de lo que eligen los lectores, sin pruebas de producto propias. Nadie paga por aparecer en esta lista. Retiradas comprobadas el . Cómo se eligen las ideas
Los precios y disponibilidad del Producto son precisos en la fecha y hora indicados y están sujetos a cambios. Se aplicará a la compra del producto el precio e información de disponibilidad que aparezca en Amazon.es en el momento de la compra.